El peso de renta variable en cartera debe ajustarse según el perfil. Y este depende de los plazos de inversión y de la situación financiera. Pero también de la aversión al riesgo. Y esto es lo más difícil de medir. Porque es algo subjetivo.
Cuando la bolsa sube los riesgos tienden a subestimarse y se ignora la posibilidad de caídas de un 20%. Ni hablamos de drawdowns mayores. Sólo se presta atención a la rentabilidad. Se ignora la volatilidad histórica de la bolsa.
Ocurre al contrario cuando la bolsa cae. Los riesgos se sobreestiman y el apocalipsis va a llegar. Eso ocurrió hace un mes. En lugar de comprar, el inversor minorista tiende a vender. El porqué, lo encontramos en una mala asignación.
Vender bolsa en un momento de pánico
Si te ha pasado esto, tienes demasiada renta variable en cartera. Si quieres doblar tu posición de renta variable cada 1 años de media, además de estar bien invertido, debes mantener tu inversión. Resistir la tentación de vender y el miedo al cerrar.
¿Sabes cuantas veces va a caer la bolsa en los próximos 10 años? Una corrección del 5-10% es normal cada año. Episodios de -20% cada dos o tres años debes esperarlos. Y por supuesto, hay que estar preparados para caídas del 30-50%. Menos habituales, pero históricamente han ocurrido.

Renta variable y gestión del riesgo
¿Cómo se hace esto? Adecuando la ponderación a tu perfil. Considerando de forma realista tus plazos. Sintonizando con tu balance y capacidad de ahorro. Y definiendo tu grado de tolerancia a la volatilidad. Y para encontrar ese límite, debes explorar los momentos de pánico. Como el de hace un mes.
Pero esto sólo es válido cuando el mercado corrige. Antes es necesario contemplar distintos escenarios de estrés de mercado. Cómo se ha comportado la cartera en momentos históricos de volatilidad (crisis puntocom, financiera, covid…) y entender que algo parecido volverá a repetirse.
Si necesitas más consejos para determinar qué perfil se ajusta mejor a tus preferencias, no dudes en ponerte en contacto conmigo.


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