Dos fondos indexados, el mismo índice, el S&P500. Y sin embargo, en cuatro años, una diferencia de rentabilidad de 9,18 puntos porcentuales. Un 2,22% anualizado.
Eso no es un matiz. Es la diferencia entre haber elegido bien… o haber elegido mal.
La comparativa de ambos fondos indexados al S&P500, en cifras

En el gráfico puedes ver la evolución de ambos fondos desde junio de 2022 hasta junio de 2026. Uno se revaloriza un 79,34%. El otro, un 88,52%. Cuatro años, mismo benchmark, resultado bien distinto.
¿De dónde sale esa brecha? Yo lo desgloso en tres partes.
1. Comisiones: solo explican el 47% de la diferencia
Es lo primero que todo inversor mira, y con razón: la diferencia de comisión entre ambos fondos es de 1,06 puntos porcentuales. Pesa, sí. Pero solo explica menos de la mitad del gap total.
2. Fiscalidad: un 10% de la diferencia, y casi nadie lo tiene en cuenta
La domiciliación del fondo también importa. Un fondo domiciliado en Irlanda soporta una retención del 15% sobre los dividendos del índice; uno domiciliado en España, del 30%. El impacto rondaría los 0,9 puntos porcentuales, en torno al 10% de la diferencia total.
Es un dato que rara vez se explica al inversor particular, y que puede marcar la diferencia a largo plazo.
3. El método de réplica: la clave silenciosa
Aquí está el 43% restante de la diferencia. Y es la parte que casi nadie mira.
Ambos fondos son de réplica física. Pero «réplica física» no significa que todos repliquen igual. Algunos fondos indexados invierten, a su vez, en otros fondos de la propia gestora. Es una práctica legal y habitual, pero introduce fricción en la réplica del índice.
¿A quién beneficia esa estructura? A la gestora. ¿A quién penaliza? Al inversor.
Y este detalle solo se detecta si te tomas el tiempo de leer con atención el KIID (el documento de datos fundamentales del fondo), algo que muy pocos inversores particulares hacen.
No todos los fondos indexados al S&P500 son iguales
Esta es la conclusión que me gustaría que te llevaras: no todos los fondos indexados son iguales, ni siquiera cuando replican el mismo índice.
Elegir mal un indexado puede alejarte de tu benchmark casi tanto como una mala gestión activa. Y ese es precisamente el argumento que muchos gestores activos usan para justificar sus comisiones, cuando en realidad el problema puede estar en la elección del propio indexado.
Moraleja: en tu inversión, los detalles no suman, multiplican.
Si tienes fondos indexados en tu cartera y nunca has revisado el KIID a fondo, es un buen momento para hacerlo. O para que alguien lo haga contigo.
¿Necesitas ayuda para revisar si los fondos indexados de tu cartera están replicando bien su índice? No dudes en ponerte en contacto conmigo.


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