Tienes una cartera de inversión, necesitas liquidez y decides aplicar la pignoración. Entonces dejas en prenda tus fondos, acciones, bonos… y el banco te presta una parte de su valoración.
El porcentaje prestado dependerá del riesgo de los activos. El importe prestado será menor si:
- tenemos renta variable
- la renta variable es emergente y no OCDE
- la renta fija es high yield
- …
¿Por qué no es buena idea pignorar una cartera en este momento?
El valor de la prenda que da lugar al préstamo está sujeto a variación. En una corrección fuerte de mercado, la prenda se recalcula y hay que aportar garantías adicionales, o bien deshacer el préstamo.
Con las bolsas y la renta fija en máximos, cualquier episodio de volatilidad corrige los precios por debajo del «margin call» y te obligaría a aportar garantías.
¿Cuándo aplicar la pignoración?
En fuertes caídas y siempre que la cartera esté bien diseñada. Porque una operación de pignoración la inmoviliza e impide cualquier ajuste mientras la garantía está vigente.
¿Para qué pignorar?
Siempre para invertir con esperanzas de retornos superiores al coste de financiación más la prima de inversión. Por ejemplo, en renta variable cuando aumenten las primas de riesgo. Para comprar una casa, mejor una hipoteca.
En mi vida profesional he pignorado en contadas ocasiones. Sólo tras las correcciones de la gran crisis financiera de 2007-2009 y después del COVID. Pignorar para invertir conlleva un riesgo adicional por el apalancamiento y no puede ser un recurso ni recurrente, ni para todos los perfiles.
¿Necesitas asesoramiento sobre el tema? No dudes en ponerte en contacto con tu asesor financiero de confianza.


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